Escribir me da la posibilidad de evitar acudir a esas odiosas citas con los psiquatras y psicoterapeutas. No todo es malo, pero el solo hecho de cumplir protocolos me revienta los cojones.
Y son meditaciones de un indigo, porque escribo sobre lo que me viene en gana, sobre todo lo contrario a lo que la gente tiene por credo.
"No logro entender la continua insistencia por tratar de explicar y dar recetas para alcanzar la Felicidad, David Fischman es uno de esos jilipollas que obtiene de los demás lo que no puede por sí mismo"